El poder serpentino y la fisiología mística tántrica
El escollo mayor que plantea el tantrismo a la hora de ser utilizado para la comparación es que se trata de un fenómeno religioso que en su plasmación literaria es reciente (los primeros Tantras se fechan a partir del siglo VI d. e.). Pero la versión literaria o incluso la generalización de la doctrina no implica que no tenga unas raíces anteriores. Por una parte, la importancia del culto a Siva-Śakti), fundamento del tantrismo, presenta un arcaísmo indudable en algunos de sus aspectos; por otra, el tantrismo no presenta elementos radicalmente innovadores ni aparece como un movimiento de ruptura, sino que elabora conceptos que preexistían en la tradición védica combinándolos con prácticas que tienen un origen diferente. La sociología histórica del tantrismo resulta por el momento imposible de establecer (en mayor medida para las épocas más antiguas), lo que impide determinar el papel que pudo tener en su desarrollo la tradición prearia y la popular. El dato de que su mayor desarrollo se produzca en zonas de contacto (norte de la India, por ejemplo), más abiertas a las influencias foráneas, parece llevarnos a plantear que pudo ser en esos ámbitos en los que se superó la rigidez de la religión tradicional, abriéndose los grupos sacerdotales a prácticas alternativas (tanto extranjeras como sociológicamente diversas). Así se determinan las tres raíces principales del tantrismo: por una parte, la védica, en segundo lugar, la autóctona (prearia, pero quizás también popular) y en tercer lugar la alóctona (especialmente técnicas chamánicas asiáticas). A pesar de lo hipotético que resulta aún este análisis, por lo poco establecidos que están los argumentos que pueden esgrimirse para sustentarlo, parece aceptable que el tantrismo no es un fenómeno moderno en su raíz aunque la formulación literaria y el desarrollo histórico pleno sí lo sean. El arcaísmo de algunas de las prácticas tántricas permite por tanto justificar la comparación que aquí se intenta con el caso griego (no se están comparando formas religiosas con más de un milenio de separación, sino posiblemente de un arcaísmo similar). El tantrismo tiene como base de su esoterismo la experiencia de la liberación que se manifiesta en el cuerpo del adepto369. En ese cuerpo existen en un estado latente dos poderes radicados: uno en la parte inferior del tronco (el principio femenino o Śakti) y el otro en el extremo de la cabeza (el principio masculino o Śiva). Entre ambos existen una serie de canales ( ) de unión entre los que los principales son tres: (el principal y directo, que une en línea recta ambos extremos), (canal izquierdo, lunar y femenino) y Pingalā (canal derecho, solar y masculino). Estos dos últimos se trenzan en torno a confluyendo en una serie de centros donde radican energías sutiles, denominados cakra, y que en el sistema más usual ( , o de seis centros) presentan un número de siete (los seis cakra, a los que se añade un séptimo en la parte superior del cráneo). El inferior es el Mūlādhāra cakra, o cakra raíz de los tres , situado en la región intermedia entre el ano y los genitales: es la sede de la sakti, que en los hombres comunes aparece enroscada (denominada ), en reposo, y cuya forma es la de una serpiente. Los siguientes son el Svādhisthāna cakra, por encima de los genitales, el cakra, o centro de la región del ombligo, el Anāhata cakra, o centro del corazón, el cakra o centro de la base del cuello, el cakra, o centro entre las cejas, y en el que se vuelven a unificar los tres para ascender juntos al Sahasāra, o loto de los mil pétalos situado en la parte superior del cráneo (quizás la fontanela, aunque hay que tener presente que se trata de un fisiología mística o sutil sin verdadera correspondencia en órganos y localizaciones de la fisiología común) o más allá del cuerpo, donde reside la potencia masculina, o Śiva, y que parece que no se incluye en el sistema por ser en esencia supracorporal. La finalidad del sistema es hacer ascender a la fuerza serpentina desde el Mūlādhāra cakra al Sahasrāra. El que consigue esa unión se convierte en un liberado de las ataduras del mundo (se libera de la rueda de las reencarnaciones - -): un jīvanmukta370. El poder serpentino ( ) ha de ascender por el canal central para que se produzca correctamente la alquimia (no por l os otros canales masculino y femenino). En resumen, el tantrismo presenta una serie de características de interés para la comparación que intentamos. La finalidad de la fisiología mística tántrica es conseguir la mutación del hombre común en un hombre verdadero y superior, que lo conoce todo (porque ha experimentado en su ser la naturaleza de la divinidad, en este caso la unión de Śiva con su paredra Śakti) y en el que se ha producido la disolución (laya) de la esencia ordinaria. La serpiente aparece como personificación de la fuerza que al ponerse en movimiento provoca la transmutación del adepto. La región sexual es fundamental en el sistema. Parece que las prácticas más canónicas fundaban el detonante de la ascensión de en técnicas ascéticas, pero en otras escuelas (quizás las más arcaicas, más cercanas a lo que debía de ser el primitivo sivaismo) se hacía hincapié en las técnicas sexuales como medio para despertar al poder serpentino, técnicas que podían ser de tipo heterosexual u homosexual. La plasmación iconográfica de los forma una figura en la que en torno a una línea recta se trenzan dos serpientes. Los y Pingalā se relacionan con la respiración nasal (y quizás con la respiración bucal). Para expresar la fusión de con Śiva en Sahasrāra se suele utilizar la comparación con la brillantez de mil soles (se expresa, pues, como una experiencia de la luz).










